¿Qué buscas en una casa?

Una casa a mi medida

Cada objeto de la casa brinda mucha información sobre las personas que la habitan, sobre el hogar que desearon construir. Toda casa tiene dos planos: el físico y el íntimo. Para el físico se tienen en cuenta los materiales con las que se construyó, el tipo de pared, el camino elegido, el diseño del piso, el color, si se utilizó o no madera, la forma del techo, el espacio ocupado para la construcción, si tiene o no balcón, si es un departamento o no, si tiene o no dos, tres pisos, ventanas grandes o pequeñas, cantidad y tamaño de los ambientes, cómo es el plano.

 En el espacio íntimo, en cambio, se deciden las sutilezas, los objetos que se colocarán, dónde y cómo, si habrá fotos colgadas o cuadros o si las paredes estarán vacías, qué lámparas son las que mejor le quedan, dónde se guardará lo que no se use, quién ocupará cada ambiente, cómo se decorarán.

Una casa es el lugar elegido para crecer, es donde todo empieza, siempre. Donde aparecen, también, los desafíos. Noches de insomnio, noches de mucho trabajo, conversaciones importantes, desayunos triunfales, cenas colmadas de afecto, celebraciones, noticias buenas y malas, tardes de juegos, almuerzos al pasar o bien elaborados, momentos de calma y de disfrute. Y todo lo que pasa en ese espacio que es primero una casa y, después, un hogar, afecta a todos los habitantes.

En cada rincón del hogar, hay información sobre las personas que viven allí, cuáles son sus miedos, en qué creen, qué sueñan, cómo son. Y en cada ambiente hay una parte de su historia. El pasado puede estar en distintos objetos acompañando el presente y el futuro, que también está allí. La casa es un ancla a la tierra, un lugar para plantar raíces, la conexión con la tierra.

Por eso, a la hora de elegir una casa, hay algunas cosas que deben tenerse en cuenta y para ello, es muy necesario mirar un poco hacia adentro y entender qué queremos, qué nos gustaría, dónde y qué forma tendría.

Una forma de aclarar las ideas es hacer una lista con todos los detalles posibles de la casa ideal: cantidad de ambientes, luz, si la queremos con balcón o jardín o ambos, con techos altos o bajos, ambientes pequeños o grandes, tipo de techo y de cerramientos, de paredes, de pisos. Todo, todo, todo lo que se venga a la cabeza debe estar volcado en la lista. Se pueden hacer pequeños dibujos y hasta colorearlos.

Una lista es como el mapa que se necesita para encontrar el tesoro escondido, la brújula que te lleva a casa.

Con esa lista preparada, se inicia la búsqueda de la casa deseada. Se suelen visitar muchas para poder decidir mejor así que lo ideal sería armar una segunda lista con cada lugar y sus detalles. Se puede tomar nota de la ubicación, ambientes, escribir qué fue lo que llamó nuestra atención, qué no tenía un aspecto agradable, qué olvidamos preguntar, qué opciones brindaban.

Una vez que se hayan agotado las opciones de visitas, se compara la lista 1 con la lista 2 y se priorizan los elementos deseados. ¿Un terreno tiene más espacio para jardín pero el otro tiene lugar para una piscina? ¿Una casa tiene la cocina más grande pero es más pequeño el cuarto principal? ¿Es un lugar con muchas lluvias y no se podrá disfrutar de la galería? ¿Hay que hacer muchas modificaciones? Revisando lo anotado y lo deseado se puede acceder a la casa soñada.

Es un trabajo de perseverancia porque verás cosas que no imaginaste en la lista de la casa ideal y que te gustaría tener y habrá otras que no desearás. Es importante recordar que, así como una mudanza implica un movimiento interno, elegir una casa requiere de nuestra paciencia y constancia. A veces, el camino puede ponerse difícil, pero cuentas con tu mapa para llegar la  casa que te espera.